viernes, 3 de junio de 2011

Todo terminó

Capítulo 29 “Todo terminó”
La pistola vaciló ligeramente. —No trates de liarme, vieja—, resolló Vulturi.
Edward mantuvo la atención pegada a Vulturi; los ojos del hombre brillaban exaltados y su rostro brillaba de sudor mientras cada vez se ponía más frenético. Planeaba matar a nueve personas. Ya había efectuado un disparo. La pistola era una automática; ¿cuántas balas le quedarían en el cargador? Algunos tenían capacidad de hasta diecisiete, pero aún así, después del primer disparo no podía esperar que fueran a quedarse allí de pie sin hacer nada, como ovejas camino del matadero. Tenía que haberse dado cuenta de que era una situación casi imposible, lo cual lo volvía aún más inestable. No tenía nada que perder.
—Yo la maté—, repitió Kate.
—Mientes. Fue él, todo el mundo sabe que fue él.
—No era mi intención matarla—, dijo Kate tranquilamente—. Fue un accidente. Me asusté, no sabía qué hacer. Si hubieran detenido a Edward, habría confesado, pero Sam no pudo encontrar ninguna prueba en su contra porque no las había. Edward no lo hizo—. Dirigió a Edward una mirada en la que se mezclaban la pena, el amor y el arrepentimiento—. Lo siento—, susurró.
—¡Mientes!—aulló Vulturi, sujetándola con más fuerza contra él y apretando aún más el brazo alrededor de su garganta—. ¡Te romperé tu maldito cuello si no te callas!
Mike saltó hacia él. El calmado y sencillo Mike, que había dejado a Jessica dirigir sus vidas sin abrir nunca la boca para dar su opinión. Jessica gritó, y Vulturi retrocedió, disparando. Mike dio un traspié y cayó hacia delante, perdiendo repentinamente toda coordinación, sus piernas y sus brazos se agitaron espasmódicamente. Yacía en el suelo, respirando con dificultad y con los ojos desmesuradamente abiertos por la sorpresa. Entonces soltó una pequeña tos que se convirtió en un gemido, cuando la sangre comenzó a extenderse lentamente bajo él.
Jessica se tapó la boca con la mano, mientras miraba fijamente horrorizada a su marido. Comenzó a avanzar, dirigiéndose instintivamente hacia él—. ¡No te muevas! —gritó Vulturi, agitando la pistola de un lado a otro—. ¡Mataré al próximo que se mueva!
Lauren continuaba con la vista clavada en su padre, con la boca abierta y expresión atontada—. Has disparado a mi papá —dijo atónita.
—Cállate,  jodida zorra. Estúpida, —se mofó él—. Eres tan jodidamente estúpida.
Edward captó el más ligero de los movimientos con el rabillo del ojo. No se atrevió a moverse, no se atrevió a girar la cabeza, mientras el terror lo atenazaba. Bella se desplazó de nuevo, apenas el más leve de los movimientos, lo que la acercó un milímetro más a las puertas.
En el cajetín del teclado de la alarma, a la izquierda de las puertas, Edward vio como la luz verde cambiaba a rojo. Bella había abierto la puerta.
Quince segundos. El estruendo ensordecedor sería toda la distracción de la que dispondría. Comenzó a contar, esperando que fuera tiempo suficiente.
Las lágrimas corrían libremente por la cara de Lauren cuando apartó la vista de Mike, quien se estremecía sobre el suelo—. Papá, —dijo. Volvió la vista a Vulturi y su cara estaba retorcida de rabia, y de algo más—. ¡Has disparado a mi papá! —gritó, embistiendo a Vulturi, con las manos curvadas como garras.
Él apretó el gatillo otra vez.
Lauren patinó, su torso se sacudió hacia atrás aunque sus pies trataron de seguir en movimiento. Jessica gritó con voz ronca, y la pistola apuntó inestable hacia ella.
La alarma saltó, un sonido estridente y ensordecedor, doloroso por su intensidad. El dedo de Vulturi apretó el gatillo justo cuando Edward se puso en movimiento, y la bala se estrelló contra la pared, directamente sobre la cabeza de Jessica. Vulturi empujó a Kate a un lado, su mano libre se dirigió a cubrirse el oído mientras trataba de seguir apuntando con la pistola. Edward lo golpeó, incrustando con fuerza un hombro en el estómago del hombre, y estrellándolo de golpe contra la pared de detrás. Con su mano izquierda agarró la muñeca derecha de Vulturi, inmovilizándosela en alto para que no pudiera disparar a nadie más aunque apretara el gatillo.
Vulturi se revolvió, recuperándose. Estaba enfurecido, y era tan fuerte como un buey. Tyler se unió a la lucha, añadiendo su fuerza a la de Edward cuando ambos hicieron retroceder el brazo de Vulturi, inmovilizándolo contra la pared, pero aún así el hombre continuó luchando contra ellos. Edward lanzó un rodillazo hacia arriba, que se clavó de golpe en la ingle de Vulturi. Un sonido ahogado, gutural, estalló desde su posición, y después jadeó sin emitir ruido, moviendo sólo la boca. Comenzó a deslizarse hacia abajo por la pared, llevándolos con él, y el movimiento liberó su brazo del apretón.
Edward agarró el arma cuando los tres quedaron tumbados sobre el suelo enredados. Vulturi recuperó el aliento con una aguda carcajada, y sólo entonces se dio cuenta Edward de que el chillido de la alarma se había detenido, de que Bella la había hecho callar tan rápidamente como la había puesto en marcha.
Vulturi se revolvía de un lado a otro, girando el cuerpo y todavía riéndose con ese tono chillón y maníaco que hizo que a Edward se le erizara el vello de la nuca. Miraba algo fijamente, y se reía mientras luchaba, retorciéndose sobre el suelo, tratando de coger la pistola una vez más…
Bella.
Estaba arrodillada junto a Kate, las lágrimas corrían libremente por su cara mientras su mirada iba de su abuela a donde Edward luchaba con Vulturi, obviamente debatiéndose entre ambos.
Bella. Era un objetivo perfecto, un poco aislada de los demás porque Jessica, Maggie, y Liam se habían precipitado hacia donde estaban Mike y Lauren. Su camisón era de un blanco prístino, perfecto, un disparo imposible de fallar.
El gris acero del revolver se inclinó poco a poco, a pesar de todos los esfuerzos suyos y de Tyler para mantener inmóvil de brazo de Vulturi, para alejar el arma de él.
Edward rugió rabioso, una enorme oleada de furia se expandió por sus músculos, por su cerebro, cubriéndolo de una nube rojiza. Embistió ese último centímetro, la mano que inmovilizaba a Vulturi, hizo retroceder lentamente el arma, hacia atrás, al mismo tiempo que los gruesos dedos de la mano Vulturi se rompían bajo la presión y la pistola quedaba libre.
Éste gritó, retorciéndose sobre el suelo, y con los ojos en blanco de dolor.
Edward se puso en pie, tambaleante, sujetando aún el arma—. Tyler, —dijo con voz grave y áspera—. Muévete.
Tyler se apartó velozmente de Vulturi. El rostro de Edward era una gélida mascara, y Vulturi debió leer allí su muerte. Trató de levantarse y arrebatarle el arma, y Edward apretó el gatillo.
Con un blanco casi perfecto, un único tiro era todo lo necesario.
La reverberación se desvaneció, y en la distancia pudo oír el débil gemido de las sirenas.
Kate trataba, sin fuerzas, de sentarse. Bella le ayudó, sosteniendo a la anciana con su propio cuerpo. Kate jadeaba, su rostro estaba de color gris cuando presionó una mano contra su pecho—. Él… él era su padre, —jadeó desesperada, tendiendo una mano hacia Edward, tratando de hacer que entendiera—. No podía…no podía dejarla te…tener ese bebé. —Se quedó sin respiración se le torció la boca, apretándose el pecho con más fuerza con su otra mano. Ella se desmayó y cayó hacia atrás contra Bella, su cuerpo quedó flácido y tendido sobre el suelo.
Edward miró alrededor, a su familia, la sangre, la destrucción y la pena. Por encima de los gemidos de dolor y los sollozos, dijo con voz acerada—, Esto queda en familia, ¿comprendido? Yo hablaré. Vulturi era el padre de Tanya. Creyó que yo la maté, y quiso tomar venganza. Eso es todo, ¿entendido? Todos vosotros ¿entendido? Nadie sabe quién mató realmente a Tanya.
Todos volvieron la vista hacia él, los supervivientes, y entendieron. El terrible secreto de Kate sería exactamente eso, un secreto.

Tres días más tarde, Bella estaba sentada junto a la cama de Kate en la unidad de cuidados intensivos de cardiología, sosteniendo la mano de la anciana dama y acariciándola suavemente, hablaba con ella. Su abuela había sufrido un colapso masivo, y su cuerpo estaba ya tan frágil que los doctores no esperaban que sobreviviera a la primera noche.
Bella había permanecido a su lado toda esa noche, susurrándole, hablándole del bisnieto que estaba en camino, y a pesar de la lógica y de todo el conocimiento médico, Kate se había repuesto. Bella se quedó hasta que Edward la obligó a marcharse a casa a descansar, pero estuvo de vuelta tan pronto como él se lo permitió.
Todos obedecían las órdenes de Edward, la familia cerró filas tras de él. Quedaba tanto por pasar aún que todos estaban como entumecidos. Habían sepultado a Lauren el día anterior. Mike estaba en cuidados intensivos en Birmingham. La bala se le había incrustado en la columna y los doctores creyeron que sufriría algún grado de parálisis, aunque esperaban que fuera capaz de volver a andar con la ayuda de un bastón. Sólo el tiempo lo diría.
Jessica parecía un zombi, yendo silenciosamente del entierro de su hija a la cama del hospital de su marido. Maggie y Liam estaban casi en el mismo estado, sobresaltados y aturdidos. Tyler se ocupó de los arreglos del entierro y de cuidar de los demás, su apuesto rostro marcado con líneas de pena y fatiga, pero su novia permaneció a su lado todo el tiempo, y él se apoyó en ella.
Bella alzó la vista cuando Edward entró en el pequeño cubículo. Los ojos de Kate se despejaron cuando lo vio, y después se velaron por las lágrimas. Era la primera vez que estaba despierta cuando la visitaba. Buscó a tientas su mano, y tendió la suya para sujetar suavemente sus dedos entre los suyos.
—Lo siento tanto, —susurró ella, jadeando—. Debería haber... dicho algo. Nunca fue mi intención que tú... soportaras la culpa.
—Lo sé, —murmuró él.
—Estaba tan asustada —prosiguió ella, determinada a contarlo ahora, después todos los años de silencio—. Fui a vuestra habitación... después de que tú te marcharas... tratando inculcarle algo de sentido común. Estaba... como loca. No escuchaba. Me dijo que iba... que iba a darte... una lección. —La confesión salía a trompicones. Tenía que jadear para tomar aliento cada pocas palabras, y el esfuerzo le cubrió el rostro de una brillante capa de transpiración, pero mantuvo fija la mirada en la cara de Edward y se negó a descansar—. Dijo que... iba a tener el bebé de Félix Vulturi... y hacerlo pasar... por tuyo. No podía... dejarla hacerlo. Sabía quién era él... su propio padre…una abominación.
Respiró profundamente, y se estremeció del esfuerzo. A su otro lado, Bella sostenía con fuerza su mano.
—Le dije que... no. Le dije que tenía que... deshacerse de él. Abortar. Ella se rió... y la abofeteé. Se puso como loca... me tiró al suelo... me dio una patada. Creo... que trataba de matarme. Me escapé...cogí el hierro de la chimenea... Vino otra vez hacia mí. Y la golpeé, —dijo, las lágrimas corrían libres por su cara—. Yo... la quería, —dijo sin fuerzas, cerrando los ojos—. Pero no podía... dejarla tener ese bebé.
Se oyó un suave sonido de deslizamiento de las puertas correderas de cristal. Edward giró la cabeza y vio a Sam parado allí de pie, con expresión cansada. Lo miró fijamente con dureza un segundo y se volvió hacia Kate.
—Lo sé, —murmuró inclinándose hacia ella—. Lo entiendo. Ahora sólo tienes que ponerte bien. Tienes que asistir a nuestra boda, o me sentiré muy decepcionado, y no te lo perdonaré nunca.
Echó un vistazo en dirección a  Bella. Ella también contemplaba a Sam, con una expresión helada  en aquellos ojos oscuros que lo desafiaban a hacer o decir algo que trastornara a Kate.
Sam movió la cabeza hacia Edward, indicándole que quería hablar con él fuera. Edward acarició la mano de Kate, la colocó con cuidado sobre la cama, y se unió al antiguo sheriff.
Silenciosamente salieron de la UCI y caminaron por el largo pasillo, hasta llegar frente a la sala de espera donde los parientes soportaban interminables vigilias. Sam echó un vistazo a la atestada habitación y siguió caminando.
—Supongo que todo esto tiene sentido ahora —dijo finalmente.
Edward permaneció en silencio.
—No hay ninguna razón para ir más lejos, —reflexionó Sam—. Vulturi está muerto, y no tiene sentido presentar cargos contra Kate. No hay ninguna prueba de todos modos, tan solo las inconexas divagaciones de una anciana agonizante. No tiene sentido generar un montón de cotilleos, y todo para nada.
—Aprecio esto Sam, —dijo Edward.
El antiguo sheriff le palmeó la  espalda y le dedicó una penetrante y sabia mirada—. Se acabó, hijo —dijo—. Sigue con tu vida. —Después, dando media vuelta, caminó despacio hacia el ascensor y Edward volvió a la UCI. Sabía lo que Sam había querido decirle. Call no había hecho demasiadas preguntas sobre la muerte de Vulturi, de hecho, había pasado de puntillas sobre algunas cosas que eran bastante obvias.
Call llevaba allí tiempo. Reconocía una ejecución cuando la veía.
Edward entró silenciosamente de nuevo en el cubículo, donde Bella hablaba otra vez suavemente a Kate, que parecía dormitar. Ella alzó la vista, y él sintió que la respiración se le atascaba en el pecho cuando la contempló. Deseó sujetarla entre sus brazos y no soltarla nunca, porque había estado demasiado cerca de perderla. Cuando ella le había contado su enfrentamiento con Vulturi acerca de cómo trataba a su caballo, a Edward se le había congelado la sangre en las venas. Tenía que haber sido justo después de que Vulturi hubiera irrumpido en la casa por primera vez, y cuando Bella se le acercó, tuvo que haber pensado que lo reconocería. La habría matado entonces, Edward estaba seguro, si Bella no se hubiera despertado lo bastante para gritar cuando Vulturi la golpeó. Su idea de hacer correr la voz sobre que la conmoción cerebral le había ocasionado una laguna en su memoria aquella noche, como precaución, indudablemente le había salvado la vida, porque en otro caso Vulturi habría intentado deshacerse de ella inmediatamente, antes de que Edward lograra instalar la alarma.
Tal y como se desarrollaron las cosas, Vulturi había estado a un pelo de tenerla al alcance de su arma, y eso había firmado su sentencia de muerte.
Edward se le acercó, rozando suavemente su pelo castaño, deslizando acariciadoramente un dedo por su mejilla. Ella descansó la cabeza sobre él, suspirando mientras frotaba su mejilla contra su camisa. Ella lo sabía. Había estado mirando. Y mientras permanecía arrodillada junto a Kate, cuando él se había vuelto hacia ella después de apretar el gatillo, ella había efectuado un diminuto asentimiento.
—Está dormida, —dijo Bella, manteniendo la voz en un susurro—. Pero va a volver a casa otra vez. Lo sé. —Hizo una pausa—. Le hablé sobre el bebé.
Edward se arrodilló en el suelo y rodeó su cintura con sus brazos, ella reposó la cabeza sobre la suya, y él supo que abrazaba todo su mundo, justo allí, entre sus brazos.
Su boda fue muy tranquila, muy íntima, y tuvo lugar más de un mes después de lo que habían planeado al principio.
Se celebró en el jardín, justo después de la puesta de sol. Las suaves sombras del crepúsculo se posaban sobre la tierra. Las lucecitas de color melocotón brillaban en el cenador donde Edward esperaba junto al pastor.
Varias filas de sillas blancas habían sido organizadas a cada lado del pasillo, y todas las cabezas se giraron hacia Bella cuando ella caminó sobre la alfombra extendida sobre la hierba. Cada uno de los rostros resplandecía.
Mike y Jessica estaban sentados en primera fila; Mike iba en silla de ruedas, pero su pronóstico era positivo. Con terapia física, los doctores dijeron que  probablemente recuperaría la mayor parte del uso de la pierna izquierda, aunque siempre cojearía. Jessica había cuidado de su marido con fiera devoción y se negó a dejarlo rendirse, aun cuando su dolor por Lauren casi había acabado con él.
Maggie y Liam estaban también en primera fila, ambos con aspecto mucho más envejecido mientras se tomaban de las manos, pero también sonreían.
Tyler empujaba la silla de ruedas de Kate avanzando majestuosamente junto a Bella. Kate vestía de su color favorito, melocotón, adornada con perlas y maquillada. Sonrió a cada uno conforme avanzaban. Sus frágiles y nudosos dedos se entrelazaban con los más esbeltos de Bella, y juntas recorrieron el pasillo, tal y como Bella había deseado
Llegaron bajo el cenador y Edward extendió la mano para tomar la de Bella, colocándola a su lado. Tyler situó la silla de ruedas de Kate de modo que ocupara el tradicional lugar de la madrina, y después ocupó su propia posición de padrino.
La mirada de Edward se encontró brevemente con la de Kate. Había una cualidad serena, casi translúcida en ella. Los doctores le habían dicho que no le quedaba mucho tiempo, pero ella los había desconcertado otra vez, y comenzaba a dar la sensación de que vería el invierno después de todo. Ahora decía que quería esperar hasta saber si su bisnieto era niño o niña. Bella había declarado de inmediato que no tenía intención de dejar que el doctor o el ecógrafo le dijera el sexo del bebé antes de su nacimiento, y Kate se rió.
Perdóname, le había dicho ella, y él lo hizo. No podía aferrarse a la ira, o el resentimiento, cuando tenía tanto por lo que dar gracias. Bella giró su radiante rostro hacia él, y casi la besa en ese mismo instante, antes incluso de que la ceremonia comenzara.
—Guau, —le susurró, tan bajito que sólo ella pudo oírlo, y noto como tenía que sofocar una risita tonta ante lo que se había convertido en su código privado para “te quiero”.
Ella sonreía con más facilidad últimamente. Él había perdido la cuenta, al menos en su cabeza. Su corazón todavía se estremecía con todas y cada una de las curvaturas de sus labios.
Sus dedos se entrelazaron, y él se perdió en sus ojos ambarinos mientras las palabras comenzaba a sonar, fluyendo sobre ellos en las suaves sombras purpúreas del crepúsculo—: Queridos hermanos, estamos aquí reunidos….
FIN


12 comentarios:

  1. estuvo genial llore al final de emocion te felicito eres una ecelente escritora me encantan tus hirtorias

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  2. dios como llore y que bien que todo se arreglo por el bien de todos me ecanto mucho esta historia es una pena que se alla acabado....Sigue asi...Besitos,cuidate...

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  3. acabo de terminar de echarme la historia completa otra ves =D y déjame decirte que me encantó jajajajajajaja

    es una de las historias que más me han fascinado =)

    que estés bien =j, nos estamos leyendo =3

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  4. puedes creer que la he vuelto a leer?? =D es una historia muy muy buena =3

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  5. otra ves =) sii, ya se, pero es que me encanta =D

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  6. Hola, me encanto la historia fue increible la trama y el final al fin felices despues de tanto dolor gracias un abrazo patricia1204

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  7. Wow!!! Lei la historia en dos días, cuando hacia pausas pensaba quien la mato y toda la historia cambie de personaje y al final bomm!! 💣 quien menos pensaba...

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  8. Wow!!! Lei la historia en dos días, cuando hacia pausas pensaba quien la mato y toda la historia cambie de personaje y al final bomm!! 💣 quien menos pensaba...

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  9. Me encanta esta historia, la he leido muchas veces, pero hasta ahora me anime a comentar!!!

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  10. Hola me a facinado la historia ya es la 2 vez k la leo.

    Nos seguimos leyendo.

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  11. Me encanto la historia es hermosa y me encanto la narracion, no podia parar de leer! Gracias por esta increible historia! Cariños😘

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  12. Hola, impresionante, me saco el sombre.
    Vamos a seguir leyendo esta es a primera.
    Saludos .Suerte

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